El viejo y el mar


06 de Febrero de 2014
por David RL

Podría ser sencillo encontrar películas en las que la reducción del reparto llega a extremos de cuatro, tres, hasta dos actores. Reciente es Un dios salvaje y su cuarteto protagonista; Polanski ya trabajó solo con tres en La muerte y la doncella; ahí están La trampa de la muerte o La huella con sus juegos entre dos intérpretes, nunca mejor dicho en ambos casos. Y hay muchos más ejemplos, claro.

¿Pero y si hablamos de películas con un solo actor en su reparto? La cosa se complica.

Podríamos encontrar ejemplos parciales. Náufrago es una muestra. Tom Hanks no es el único nombre propio del elenco pero un tramo largo de la película cuenta únicamente con él en pantalla. La versión animada de ésto sería la primera media hora de Wall-e. También tira por esta línea el tramo inicial de Soy leyenda.

Quizá un ejemplo reciente que es realmente válido es Buried, de Rodrigo Cortés, o cómo convertir el entierro en vida de un civil americano en Irak en una suerte de juego a la Hitchcock. Y bien, con talento, con un derroche de buenas ideas y mejores resultados. Porque uno puede contar una historia a lo grande en el más pequeño de los escenarios.

Hay otro ejemplo que quería traer a estas líneas, aunque algo diferente: Moon, esa delicia extraña que supuso el debut en el largo de Duncan Jones. Sam Rockwell está enorme haciendo de él tantas veces como Jones se lo pide. Es él, solo él (y la voz de Kevin Spacey), y obligado a ofrecer dos matices marcadamente diferentes.

127

Está también 127 horas. Vale, está el arranque, está el final, están esos breves recuerdos y esas crecientes alucinaciones. En ellos aparecen otros rostros, sí, pero es que James Franco está tan bien, sublime, acertado, pletórico, rico, perfecto, que aquí sí puedo decir sin miedo eso de "él es la película", por momentos. ¡Qué actor, joder!

Estos tres últimos ejemplos son especialmente meritorios por cuanto asumen sus limitaciones (autoimpuestas) de un modo que acaba convirtiéndolas en herramientas para llegar más allá. No ocurre lo mismo con Wrecked, una cinta que empieza espectacularmente bien, con Adrien Brody en una situación límite que no comprende ni controla, y cuya génesis no recuerda… parar acabar por hundirse dando vueltas sobre sí misma, una vez, y otra, y otra. Pero se agradece el riesgo. Eso siempre.

¿A qué viene este veloz repaso? Bueno, es tontería jugar al misterio, el titular me ha dejado en bolas. Llega a nuestros cines Cuando todo está perdido, cinta que he tenido la oportunidad de ver antes de que llegue a nuestras salas, y me he encontrado ante un relato puro de supervivencia protagonizado por un actor veteranísimo que se entrega en cuerpo y alma a su personaje, al reto, a todas sus dificultades.

AiL

Por su parte, en su segundo largometraje, J. C. Chandor acepta el ritmo que una película así debe tener y no tiene miedo, es valiente y honesto, y en muchas ocasiones cede a Redford el peso que le corresponde, sin miedo a perder protagonismo como narrador. Personalmente, como espectador, lo agradecí enormemente, al igual que la falta de histeria, tanto de la película como de su personaje. Sí, quizá podríamos hablar sobre el desenlace, pero aquí no procede. Nada de spoilers inoportunos. Esperaré a que la veáis y, entonces, si queréis, aquí lo comentamos.

Lo que es seguro es que es una cinta que os recomiendo. Llega el día 14, el día de los enamorados. Hacedme caso.




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Cuando todo está perdido

 (All Is Lost)
4/5
Director: J.C. Chandor
Actores:
Robert Redford
 



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