Crítica de la película Soy un cyborg por Iñaki Ortiz

Colorida


4/5
25/07/2008

Crítica de Soy un cyborg
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película Park Chan-Wook ha cambiado radicalmente de registro con su última película. Un tono de humor mucho más suave, alejado de los despliegues de violencia de sus otras obras, aunque mantenga algún que otro flirteo con ella. Quizá no es su punto fuerte, pero lo cierto es que la película nos regala unos cuantos momentos memorables.

La introducción es, una vez más, impecable. El cruce de audio y video con varias líneas temporales, el colorido y la geometría de la fábrica, la intensidad, la ironía de la voz que ofrece unas curiosas explicaciones técnicas. Es una entrada colosal que nos recuerda que vamos a ver otra gran película del director coreano.

Un director que una vez más, está más preocupado por la belleza audiovisual que por el contenido en sí, opción perfectamente lícita que comprendo que a aquel espectador que no dé tanta importancia a este aspecto, le pueda resultar menos brillante. Se aprecia una influencia de Jeunet, otro virtuoso de la estética, incluso algún momento de Tim Burton, aunque siempre dentro del propio universo de Park Chan-Wook.

No quiero decir con esto que el contenido de la película esté vacío ni mucho menos, simplemente que no es el aspecto más importante. La verdad es que el guión, que al principio -pasada la introducción- puede resultar algo tontuno, pronto empieza a mostrarse rico, ingenioso e interesante para terminar desbordando en un derroche de emociones. Las patologías de los enfermos y la raíz de su causa se van desvelando con una destreza que consigue que escribir un guión parezca algo más sencillo de lo que es. El interés sostenido por falacias se mantiene y va creciendo, con una estructura clásica de menos a más. La batalla para conseguir que la protagonista coma por fin, se vuelve un acto de amor tan bello como emotivo, rematado en la escena en la que por fin prueba bocado.

Un broche como cierre tan original como la propia obra refuerza esta arriesgadísima película que desgraciadamente apenas ha tenido distribución en nuestro país. Las cosas son así. Una fábula ambientada en un manicomio imposible, cargada de ironía y metáforas a medio camino entre K-Pax y Amelie, con la inconfundible estética manga del director de Oldboy. Vale la pena.



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Soy un cyborg en festivales: Festival de Berlín 2007 , Festival de Sitges 2007




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