
Y ya tenemos de nuevo pro aquí a
Jackie Chan. Y, al menos, tenemos al Jackie Chan oriental, al auténtico, a ese al que sus coreógrafos respetan y miman, no aquel fantoche del que se reían en Hollywood.
Es un Jackie Chan acompañado por un director que le conoce,
Stanley Tong, un tipo que ya le ha dirigido en cintas como
Duro de matar (Hong faan kui) o la saga
Jing Cha Gu Shi, cuya cuarta parte fue estrenada en España como
Impacto inminente. Tong, por cierto, fue el director de
Mr. Magoo, aquella patochada protagonizada por Leslie Nielsen. Mejor pasemos por alto este detalle.
Con Chan al frente del plantel, no hay mucho más que añadir. Aviso, a los más quisquillosos, que pretender encontrar verdad y coherencia en los sustentos reales sobre los que se quiera apoyar la historia y trama de la película, es tontería. Una pérdida de tiempo. Esta no es una película de
esas.
Y aviso a quienes suelan aburrirse con bonitas películas de acción y piruetas, porque esta sí es una película de esas. Si te sueles dormir con otras pelis similares, te dormirás con esta. Si disfrutas, en cambio, con aquellas bien hechas, bien filmadas, bien cuidadas, bien queridas, probablemente salgas satisfecho, con
El mito.
Más allá, nada más.
Esto es una
precrítica.
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