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Crítica de la película La cuestión humana por Iñaki Ortiz

La idea y la ejecución


4/5
20/08/2009

Crítica de La cuestión humana
por Iñaki Ortiz



Esto es una postcrítica. Aquí puede aparecer cualquier detalle sobre la trama. La idea es que el lector ya haya visto la película. En caso contrario, recomendamos leer la precrítica. (¿Qué es una precrítica?).

Carátula de la película Como ocurre en muchas ocasiones, existe en esta película un cierto desajuste entre la idea y la ejecución. La idea es poderosa, original, sutil a la par que directa. Sin embargo, la ejecución, tanto a nivel de desarrollo del guión como de dirección, no termina de estar a la altura.

Pareciera que la idea hubiera existido siempre, incluso antes de que Nicolas Klotz y sus guionistas la sacaran a la luz. Una reflexión acerca de la deshumanización del sistema que, sin necesidad de recurrir al cine protesta, sacude las entrañas del espectador y le obliga a interiorizar el mensaje. Sin duda, la idea es la gran baza de la película. También es interesante que, a la hora de abordar el nazismo, además de tratar el asunto habitual de la supremacía aria, se hable también de uno de los puntos más aterradores de lo sucedido, la extrema frialdad y deshumanización de aquellas prácticas.

Precisamente el hecho de que esta película tenga mucho que decir y que sea tan certera, consigue que resulten mucho más prescindibles aquellas escenas que no aportan demasiado al desarrollo. Las actuaciones musicales, las subtramas... no terminan de aportar nada útil y en sí mismas tampoco son interesantes ni tienen demasiada fuerza. Son tiempos muertos que ralentizan innecesariamente la película. Sobra. No termina de cuadrar ese cine de rumbo tan claro con esos momentos a la deriva.

Si estos puntos estuvieran ejecutados con más brillantez podrían estar más justificados. Si la película la hubiera dirigido Haneke, o Assayas o Audiard, seguramente esos puntos muertos tendrían su propia vida. Si las dos actuaciones musicales (¡seguidas!) estuvieran realizadas por Almodóvar, tendrían un valor artístico; tal y como están resultan monótonas. Si el ambiente fuera cosa de Winterbottom, como el de las calles de Génova, toda transición sería bienvenida. Lamentablemente no es así, y Klotz no tiene tanto talento. Recurre a un estilo elegante aunque algo trasnochado, busca una composición demasiado convencional dentro del cine independiente europeo, demasiado previsible (ya nos sabemos la imagen vibrante y el ruido de la calle, hoy hace falta un punto más). Esto, junto a los terribles tiempos muertos son las dos losas pesadas que no permiten el calificativo de brillante para este trabajo.

A favor del trabajo de Klotz, hay que decir que gran parte del apartado estético está completamente al servicio de potenciar la idea principal, es decir, el valor más importante de la película, y esto es de agradecer. Esta idea se apoya inteligentemente en elecciones estéticas muy acertadas. Un ejemplo son los oscuros  trabajadores (casi los ángeles de Wenders) moviéndose como autómatas por la fábrica. La manera en la que rueda el edificio, con líneas que atraviesan el plano, en perspectiva, ofreciendo casi una imagen de dibujo lineal, como si quisiera evocarnos una estructura alámbrica del lugar mirado a través de los analíticos ojos de un ingeniero.

Todo esto me lleva a concluir que si el director hubiera orbitado únicamente alrededor del núcleo de la película, tanto a nivel de desarrollo narrativo como en cuestiones audiovisuales, habría sido mucho más redonda. El resto, sirve a las intenciones de generar un ambiente malsano sobrevolando la historia, que se llega a conseguir en gran parte, pero que no es suficiente justificación para este material sobrante. Con todo, la película vale mucho la pena.



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La cuestión humana en festivales: Festival de Cannes 2007 , Festival de cine de Gijón 2007




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