Crítica de la película Origen por Hypnos

Los límites del arte


3/5
09/08/2010

Crítica de Origen
por Hypnos



Carátula de la película Casualidades de la vida, en apenas veinticuatro horas he tenido la ocasión de ver la última película de Nolan, Origen, y la instalación del escultor Anish Kapoor en el Museo Gughenheimm.

Me permito trazar ciertos paralelismos entre ambos artistas porque entiendo que quien lee esta poscrítica ya habrá visto Origen, lo que le presupone grandes dosis de paciencia y trabajo.

Dentro de la instalación del hindú Kapoor en el museo hay una parte que me llamó poderosamente la atención. Se trata de unas esculturas en las que ha trabajado en estos últimos años el hindú y que han sido realizadas a través de una curiosa manera. Si uno se acerca y las ve sin explicación alguna, le parece que está ante montañas de zurullos de cemento, pero si uno echa oído de la audioguía descubre que Kapoor las ha realizado a través de un complejo proceso industrial que incluye una impresora en 3D. A la manera casi de Warholl y su factory, Kapoor reconoce que dichas esculturas no han sido hechas por él, y que lo pretendía era explorar los límites del arte en la escultura. Él sólo pensó un formato en un ordenador y le dio, digamos a imprimir, y fue la máquina quien las dotó de la forma final.

Por otro lado, Kapoor ha investigado mucho el concepto de rellenar el espacio a través de vaciar un objeto de materia. Pura prestidigitación, donde el 2 D y el 3D se funden de tal manera que uno duda de si lo que ven sus ojos es real o no.

Valga esta extensa introducción para dar un par de pautas sobre lo que he visto en Origen. Una vez más tenemos al Nolan prestidigitador (como diría mi compañero Sherlock), dándonos poco de nuevo; pero también tenemos al Nolan que, no me queda muy claro si queriendo o sin querer, llega a explorar los límites del arte.

Me explico. La película, tal y como apuntaba mi compañero Sherlock, es fría, tremendamente gélida. La propuesta de Nolan es la de presentarnos, no personajes de carne y hueso con sentimientos, con sus evoluciones, sino las materializaciones de lo que sucede en la mente de un personaje a través de la acción de todos los personajes que vemos en la pantalla. Como los zurullos de Kapoor, nos quedamos anonadados, analizándola desde la fría razón y sin ser capaces de percibir el calor del creador.

Origen dura casi dos horas y media y apenas tiene un par de personajes de verdad en la película. Hablo de Di Caprio y de Cotillard, que bien podría reducirse tan sólo a Di Caprio. Esto me ha supuesto un problema a la hora de enfrentarme a un metraje tan dilatado. No se trata de que no me identifique con los personajes, es que son huecos, no hay 3 D en ellos.

La película desde el minuto 1 está remitiendo directamente a Matrix (a otras muchas películas también, pero me quiero detener en esta en particular). Claro que uno recuerda la primera escena de Matrix (magistral) y echa en falta en Origen esos personajes, esos malos, esa profundidad de personajes. En Origen nos encontramos, en todo momento, ante representaciones. Y cuando no hay personajes, sólo queda lo frío, estructura y acción.

Como bien comenta Rómulo, Nolan, en esta ocasión, ha acertado a rodar bien la acción. Es un dominador de lo clásico y, sin romper con nada, se dedica a beber de los esquemas más habituales y más eficaces. Claro que, al durar el film dos horas y media, nos encontramos con demasiada acción que, sin personajes, se hace pesada y aburrida. Tenemos acción al inicio, tenemos acción cuando Di Caprio va a Mombasa, tenemos acción en el primer nivel, tenemos acción en el segundo nivel, y ya tenemos el videojuego de la película en el tercer nivel, con las escenas de la nieve.

Con tanta acción y con semejante falta de personajes, se echa en falta, volviendo a Matrix, un malo que sustente las mismas. Todas las proyecciones que atacan son en realidad extras del Equipo A, gente anónima que aparece y desaparece con la misma facilidad, con la curiosa excepción de Cotillard, que es uno de los dos personajes únicos a los que he aludido anteriormente. Para remarcar el machacón ritmo de acción tenemos la banda sonora incansable de Hans Zimmer, que no para un minuto en toda la película, absolutamente excesivo se mire por donde se mire, y eso que el tema con el que abre la película es poderosísimo.

Nolan hace una apuesta arriesgada y construye un fabuloso marco para elevar a la enésima potencia su gusto por las narraciones múltiples: varios sueños dentro de un sueño, con efectos entre lo que sucede en un nivel y en otro. Claro que también hay que tener en cuenta lo que cuenta y sucede en cada uno, partiendo de la base de que en uno de los niveles lo que sucede, durante gran parte del metraje, es que una furgoneta está cayendo al vacío.

Hecho que no impide que Nolan haga un ejercicio de absoluta brillantez con el segundo nivel ingrávido, dándonos una especie de pelea a lo Matrix, pero con justificación ¿física? Sin duda, en mi opinión, el segmento del hotel es lo mejorcito de la película por su atmósfera, su estética, y por ese buen hacer de Gordon-Lewitt.
El problema es que para construir dicho mundo, con escena de iniciación a lo Matrix incluida, la película invierte casi una hora en explicaciones, y todo con la machacona música de Zimmer sin descanso, y sin personajes.

Ahora bien, lo que hay que aplaudirle a Nolan y lo que le salva de la anodina parte final es que al fin ha sabido crear un verdadero prestigio con el origen al personaje interpretado por Di Caprio. Si aquí he denunciado continuamente la falta de sutileza mostrada por Nolan para sus finales, con Origen se ha redimido.

Para concluir, destacar la labor de Di Caprio, en un papel que por momentos recuerda al de Shutter Island, a una Marion Cotillard estupenda, y a unos notables Gordon-Lewitt y Cillian Murphy.

Nolan jugaba con esta película en la Champions, en lo mejor del año, y creo que se va a quedar, quizá, en el mejor estreno veraniego. Yo no esperaba mucho más.




comments powered by Disqus




Más críticas de Origen

Ver la precrítica
Desarrollado por Dinamo Webs
Creative Commons
Publicado bajo licencia
de Creative Commons