
Los bailes estarán muy currados, aunque rodados en esa estética videoclipera que tanto se estilan hoy en día y que supondrán el pase de 3 o 4 vídeos de la película en la MTV dieciseis veces al día, para que luego los frikis se bajen las coreografías en Youtube y se motiven en alguna calle del Soho con sus colegas emulando las escenitas de marras.
Y ya está. Ahí se acabó todo el posible interés de este
Dirty Dancing de barrio con chulapones en camisetas sin mangas y meneonas de esquina. Uno de esos títulos que producen en mí una pereza infiniiiita...
Esto es una
precrítica.
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