Sobre los números que no crees. La fuente de la que los he sacado es el IMDB. Y si tan rentables fueron esas películas, ¿por qué Stallone desapareció de la faz de la Industria?
No haré observación alguna a la dicotomía arte-negocio. Sólo espero que nunca jamás tengas un sillon en una Major para decidir a quién darle pasta o no para hacer una película.
Yendo a lo que más me interesa de todo. El concepto precrítica. Entiendo perfectamente que lo único que buscabas era información sobre una película y a través del google acabas en una página que nunca te tiene que presuponer el conocimiento de algo tan extraño como una precrítica. Sólo quiero que entiendas mi interés en que gente como tú cambie un poco la percepción de esta idea, entre otras cosas, porque sin esforzarte mucho en lo que es, ejerces tu legítimo ejercicio al prejuicio, y dices que es una chorrada.
Me hubiese gustado que me contestaras a mi primer post en el que te preguntaba cómo eliges tú las películas.
Pero me quedo con tu ejemplo del Real Madrid y Barça, y, si me lo permites, me gustaría subrayar un error de concepto que repites una y otra vez. De lo que aquí se trata es guiar, y no tanto acertar. No queremos decir que el partido acabará en un 0-1 con un penalty inexistente. Pero sí que queremos, por ejemplo, hacer notar que el Barça en los últimos años ha podido sacar siempre resultados negativos del Bernabéu; que con este árbitro el Madrid no ha ganado nunca en casa; que Ronaldinho está lesionado o que Rául no está en su mejor momento como lo demuestran sus últimos resultados, por mucho que haya llegado a ser la repera. Esto a lo que llamamos precrítica lo entiendo englobado en algo un poco más abstracto: el legítimo ejercicio del prejuicio.
Una vez aquí, ¿es malo el prejuicio? Mi respuesta es que el prejuicio es malo si uno se queda en él y no da la opción al prejuiciado de verse resarcido por un comentario posterior. De ahí la clave de la postcrítica, que junto a la precrítica, conforman un todo. Tú las separas y dices que como hay lo primero somos unos gilipollas, yo te pido que lo mires como un conjunto.
Y me quedo con un último ejemplo. En el tipo de sociedad en la que vivimos, la capitalista, la elección está a la orden del día. Cada vez que vamos a comprar algo o a recibir un servicio debemos elegir, y cada uno tiene sus varas de medir. Pongamos como ejemplo la compra de un televisor. Hay varios factores, la apariencia, el precio, nuestra experiencia con tal y cual marca, otros muchos que llevan a valorar un producto de una manera y a elegirlo en detrimento de otro, a crear un prejuicio, porque si pensáramos que los dos son igual de buenos en todo nunca lo compraríamos.
Hasta aquí la idea que sustenta a una precrítica en lo que a legítimo ejercicio del prejuicio representa.
Y la pregunta es sencilla: ¿el prejuicio es malo? Yo ya te he dado mi respuesta, no.