David Anser, en Newsweek, afirma: "Mel Gibson regresa a su tema favorito: hombres casi desnudos siendo torturados [...] No hay nada cínico acerca de su obsesión con la sangre y el dolor. La patología es genuina."
Kenneth Turan, en Los Angeles Times declara: "Si la sociedad está en peligro, la cantidad de violencia que aparece en las pantallas es la medida de ese declive. Mel, nadie a tu alrededor te lo dirá, pero tú no eres parte de la solución. Eres parte del problema".
En cuanto acabe los examenes me voy derechito a verla, gustará o no Mel Gibson, pero lo que es indiscutible es que una peli suya es un acontecimiento.