Así que, resumiendo, te gusta la película de Mel Gibson porque pudiendo haber aprovechado la ocasión para haber realizado un peliculón sobre los mayas decide no hacer un documental de la National Geographic; y te convence también porque no ha cogido a actores conocidos. Vamos, que a ti a nada ue te entretengan un poco en el cine vas más feliz que el pipas.
Sinceramente, la película, por los motivos que ya he apuntado en mi postcrítica, no vale un pimiento durante el 85 % del metraje. La fotografía no es buena, la dirección no es buena, la historia es simplona y con personajes estereotipados...y es cuando la película acaba convirtiéndose en un Rambo a lo maya, todos contra Garra de Jaguar, cuando mi aburrimiento es ya total. Y sí, es el detalle de las carabelitas lo que me dice que al final parece que Gibson tenía un plan maestro para su película y que encima no me lo esperaba. Y eso lo premio por encima de haber estado aburrido durante buena parte del metraje.
Y, hombre, los actores...sí, que tiene mucho mérito que no son profesionales, pero aparte de que el maquillaje hace la mitad, durante el resto de la peli, los perseguidores sólo ponen cara de te vamos a comer.