Me alegro de que te haya gustado, Baker. Lo cierto es que no creo que ser mujer sea un hándicap para ver 300; en la sala donde yo estaba, al margen de las típicas parejitas, había un montón de grupos de chicas que habían venido solas, así que por fortuna parece que se rompe un poco el mito de "películas de guerra = peliculas para hombres".
Y hablando de mujeres, ¿no crees que del tratamiento que se hace del género femenino en la película se pueden desprender varias conclusiones?
Por la parte de los espartanos, el principal perfil femenino es su reina, tan luchadora y decidida como el resto de guerreros de Esparta. Tiene que hacer frente al machismo de algunos senadores, sí, pero goza de tanta libertad como el resto de los hombres. Y al final, en su empeño de intentar salvar la vida de su pueblo mientras su marido lucha, es capaz de hacer toda clase de "sacrificos" (tú ya sabes...), como si fuera un soldado más.
El mensaje que nos quieren hacer llegar no es muy sutil: Mujer de occidente = Luchadora, mujer libre= Mujer de Dios.
Por la parte de los persas, como habrás visto, los personajes femeninos no son guerreros, sino simplemente cuncubinas al servicio de Jerjes y sus huestes; mujeres guardadas como animales de circo entre seres deformes y monstruos de feria, y empleadas para ser moneda de cambio en contratos de guerra. Sin embargo, no se aprecia que esas mujeres estuvieran sometidas o que lamentasen su condición; son esclavas a voluntad, eróticas y voluptuosas, sometidas con gusto a los pies de su amo.
Aquí tampoco el mensaje está muy oculto: Mujer oriental = Bruja, lasciva = Mujer del Diablo.
Podríamos seguir hablando de paralelismos entre Esparta y Persia y la situación actual (EE.UU. e Irak), o Democracia contra Tiranía. Pero es sábado por la tarde, y paso de disquisiciones políticas profundas.
Por cierto... ¿Te he dicho que 300 me ha molado un montón? :P