Romulín, una vez más eres esclavo de tus palabras. ¿Recuerdas nuestro debate sobre "El Truco Final"? En aquella ocasión, defendías a muerte la libertad del guionista para adaptar a su voluntad una obra literaria, pudiendo modificar partes sustanciales de la misma, incluír nuevas tramas o incluso cambiar el final contemplado en el libro original.
Claro, en aquella ocasión te convenía ese razonamiento, pero ahora das un giro de 180 grados y dices lo contrario, también por conveniencia. La pregunta es: ¿Qué diferencia hay entre "El Truco Final" y "300"? ¿Por qué en el primer caso sí está justificado que se rellene el guión con elementos que no estaban en la obra original, y cuando se hace lo mismo en 300 lo tachas de "mierda"?
Concluyendo: tu teoría se cae por su propia ridiculez. No voy a enumerar aquí la cantidad de películas basadas en novelas cortas o relatos breves que, por lógica, tuvieron que alargarse con material que no aparecía en la obra original para completar la duración de un largometraje. Las podría enumerar, sí, pero sería demasiado bochornoso para tí, y no quiero que pases por ese trance. :P