Por supuesto que no te gustará, Hypnos. Aún con el abismo cinéfilo que nos separa, te supongo con la suficiente inteligencia como para que no te dejes llevar por el acoso mediático al que nos tiene sometido Spiderman 3, y le des la nota que se merece: dos estrellas.
Yo soy un fan de los cómics desde que era niño. Creo sinceramente que es un formato que, al ser muy similar al cine, da mucho juego en pantalla (de hecho, un storyboard no deja de ser un cómic) y por eso estoy disfrutando con esta "Edad Dorada" de las adaptaciones de cómics en la gran pantalla.
Sin embargo, como en cualquier película (adaptación de cómic o no), lo que quiero ante todo es calidad. Y si nos referimos a la adaptación de un superhéroe, lo mínimo que pido es que el director tome en serio al personaje, porque de lo contrario se cae en la parodia. O dicho de otro modo: un director que asume la adaptación de un cómic de superhéroes debe elegir entre el Método Nolan o el Método Schumacher.
Pues bien: Sam Raimi ha elegido para cerrar la Trilogía Spiderman el Método Schumacher, y se ha quedado tan ancho. Tampoco es que las otras dos películas anteriores se hubieran tomado muy en serio al personaje, pero ahora Raimi pasa de la escena cómica eventual, al despiporre padre al más puro estilo Batman & Robin.
Porque no: no me valen los 300 millones gastados en impresionantes efectos especiales ni las batallas aéreas. No me sirven de nada si no hay un cierto respeto a los personajes y al espectador. Y en Spiderman 3, al aficionado de cine normal (es decir, a todo el mundo menos al friki acnéico que perdonará todo) le queda al final de la película una cara de: "¿Y este es el Spiderman malo que me prometíais?
Porque, recordemos, en Spiderman 3 se nos garantizaba que veríamos a un Hombre Araña brutal, oscuro, amenazador. El eslógan de la película, de hecho, era "The Battle Within" (La Batalla Interior), pero resulta que la única batalla interior que se le plantea a Peter Parker es si bailar Cha-Cha-Cha o Cumbia durante toda la película.
Los villanos son penosos (atención a Venom: es el fraude más grande realizado nunca en una peli de superhéroes), a Peter Parker le siguen caracterizando como un idiota, Mary Jane tiene el guión de una protagonista de telenovela ("ahora te quiero - ahora no te quiero - ahora me enrollo con tu colega")... En definitiva, excepto en los momentos de acción, no hay por dónde coger a ningún personaje.
Pero cuidado: que no falte la típica escena con Spiderman aterrizando al lado de la banderita americana de marras, no vaya a ser que pensemos que El Hombre Araña es yugoslavo, o algo así.
En fin... tristeza por lo que pudo haber sido y no fue.