Ayer la ví y siento que es la primera película perfecta de Medem. No entro en si lo es del cine, de la cinematografía o yo qué se. Sólo siento que es la primera película perfecta de Medem, del mundo de Medem. Julio siempre ha seducido por su gran talento y sensibilidad, por sus imágenes, por su paisajismo del alma y sus personajes. Por eso ha atraído una gran variedad de público que siempre se ha quedado encantado con algo de él. Pero en este caso, Medem ha ido a la médula de su búsqueda particular. Y me parece que eso sólo puede impactar en unos pocos. En una gran minoría. No es una minoría más inteligente ni más preparada ni más nada. Simplemente es la minoría que vibra con su misma manera de ver el mundo. Si en Lucía y el sexo tenía que hacer malabarismos infantiles para que el guión saltara de un extremo al otro -con mucha inocencia, empero- aquí es como si Medem hubiera decidido sumergirse por el 'rabbit hole' hasta sus últimas consecuencias. Esta vez sí. Esta vez ha atravesado la tragedia y realmente ha aparecido al otro lado. Limpio, sincero, auténtico. Es la mejor historia de Medem, y una gran minoría no encontrará palabras para explicárselo a una gran mayoría.