Un dato peor, y ahí puede estar la madre del cordero de la sensación de que algo no cuadra en el final.
Ojito con el momento en que Laura está encerrada en el pequeño trasterito bajo la escalera, y encuentra la puerta que baja al sótano de Tomás. Si os fijáis, abre con el picaporte que encuentra en el juego con los niños, sin embargo, la puerta ESTÁ ABSOLUTAMENTE SELLADA. Tanto es así, que tiene que romper el papel de la pared para descubrir el quicio de la puerta, sus bordes. Si Simón hubiera bajado por ahí en su momento la puerta debería estar señalada: Se vería el papel roto por los bordes de la puerta. Y no es así.