En una pelÃcula como esta, el trabajo de recreación histórica es vital. Una historia asà te la empiezas a creer por los ojos, si te crees los escenarios, el vestuario. Ese era uno de los aciertos de Alatriste pero, claro, la pasta que manejaba DÃaz Yanes era mucha. AquÃ, me parece a mÃ, la cosa no va a ser tan brillante, ni tan certera. Más cerca de las grandes historias de telecincos y antenatreses que de las grandes producciones para el cine.
   Pero si directamente se nos muestra timidillo, apocado y remilgado, sin huevos de plantarnos en pantalla lo que nos tiene que plantar, lo segundo será lo de menos.