Crítica de la película Wall-E por Iñaki Ortiz

Animación entrañable


4/5
05/08/2008

Crítica de Wall-E
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película Cuando una película de animación americana no necesita las voces de cuatro famosetes, si no recurre al personaje patoso chistoso, si decide que la fotografía es un arte y no una técnica, si pretende contar una historia que no pertenece al "género animación", si se plantea "superación o fracaso", si cumple todo eso podemos afirmar casi con toda seguridad que pertenece a la factoría Pixar.

Técnicamente supondrá otro hito y ni siquiera voy a entrar en comentar lo bellas que pueden llegar a ser sus imágenes, sólo viendo un par de planos de avance ya se me hace la boca agua. Visualmente son tan buenos que ni me voy a molestar en comentar nada de esto, sólo vengo con la intención de hablar de su guión.

Como muy bien afinadamente comenta Rómulo en su Precrítica, Pixar nos ha creado un nuevo amiguito a medio camino entre ET y Johnny 5, una mezcla muy agradecida, creo yo. Mi problema es que nunca fui demasiado aficionado al amiguito extraterrestre más famoso de todos los tiempos, ni me divertían demasiado las aventuras de aquel robotito que leía grandes libracos en segundos. Me resultaban simpáticos los dos, pero jamás los volvería a revivir fuera de los permisivos años 80.

Dirige y escribe (con otros guionistas, claro) Andrew Stanton, uno de los primeros en Pixar. A algunos de mis compañeros les llena de gozo que se trate del director de la exitosa Buscando a Nemo. Personalmente, considero que el mayor valor de aquella película era la técnica que nos permitía sentir ese mar tan rico en colores. La historia me parece algo simplona, para toda la familia (en el sentido despectivo de "para toda la familia"). Eso sí, fue la primera película en la que Pixar venció claramente a Dreamworks (El espantatiburones), no sólo en taquilla y técnica sino en calidad, y por fin dejaron de hacerse películas a pares. No sucedió así con la otra película de Stanton, Bichos, mucho más Disney, que era notablemente inferior a su competidora HormigaZ. Hubiera preferido otros títulos en el currículum de Stanton, quizá Monstruos S.A. o, por supuesto, Los Increíbles, aunque al menos de la primera era guionista. Naturalmente, me sentiría más seguro con Brad Bird a la cabeza.

Me temo que podemos encontrarnos con una bella historia entrañable que va a ser, para mi gusto, demasiado infantil, clásica y un poco tontita. Eso sí, será lo suficientemente respetuosa con el espectador adulto para que pueda dejarse llevar por un retorno a la infancia, que es lo que viene consiguiendo Pixar en la mayoría de sus películas, especialmente en las de Stanton.

Confío en que este respeto me sirva para que la compensación de una técnica brillante y un gusto por la estética exquisito, sean suficientes para considerarla una buena película. O bien confío en equivocarme y encontrarme con una historia milimétrica con la que deleitarme. Veremos. En cualquier caso, es sin duda la película de animación del año.



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