Crítica de la película Tercer grado por Obi-Wan

Buena factura independiente


4/5
26/11/2015

Crítica de Tercer grado
por Obi-Wan



Carátula de la película Es maravilloso cuando uno entra en el cine, se sienta en la butaca sin tener mucha idea de lo que va a ver y se encuentra con la grata sorpresa de disfrutar de ochenta minutos de entretenimiento. Lo más destacable de esta película, pese a su bajo presupuesto y sin desmerecer otras virtudes que ahora desgranaré, es que te monta en la vorágine de su trama y no te deja bajar hasta el final. Mi cuarta estrella se la ganan por ser un grupo de gente bajo una productora independiente, que sin más experiencia en largometrajes que este título, lo convierten en una experiencia interesante y gratificante para el público. Otra demostración de que con poco, se puede hacer mucho.

Escrita por Geoffrey Cowper y Jesús Lloveras, también director y protagonista respectivamente, cuenta una historia sin giros ni subtramas, sustentándose en la acción-reacción. Una road movie sin casi descanso, que pese a sus limitaciones de presupuesto, se llena de recursos para no decaer y para que no te tengas que parar a pensar. Todo está claro: motivación, oportunidad, y todo sin caer en repetitivos argumentos. La originalidad es otro aspecto que atrae de la cinta: no se piensa, se responde.

Se palpa una cuidada dirección de Cowper, que nos lleva con mimo a lo largo del film y a la que no le cuesta crecerse con la violencia. No hay gratuidad en ella, al contrario, hay logradísimas escenas de "hostias", de las que gustan y enganchan porque duelen al espectador. La sangre nos alimenta. Y en los momentos que se pausa el ritmo, se nos seduce con la fotografía. Los colores y la luz llenan esos escasos momentos con Lloveras en calma en el interior del coche, que son dignos de enmarcar.

Y llegamos a lo que considero la espina dorsal del film, la interpretación de Jesús Lloveras. Si no recuerdo mal, está presente en todas las escenas de la película, que se dice pronto. Un Bourne a la española, un Banderas con su mirada. Sin él, la película no funcionaría tan bien.

En su periplo americano, ha rondado por diversos festivales logrando varios premios y coincidiendo en el de Santa Bárbara con La noche del ratón. ¡Qué pequeño es el mundo!

En definitiva, una ocasión para ver y disfrutar un thriller diferente y ambicioso, al que solo puede frenar el prejuicio del espectador. Ya le gustaría a Spectre tener su ritmo.




comments powered by Disqus




Más críticas de Tercer grado

No hay precrítica.
Desarrollado por Dinamo Webs
Creative Commons
Publicado bajo licencia
de Creative Commons