Crítica de la película El fantasma de la ópera por Hypnos

Conceptualmente errónea


1/5
22/12/2004

Crítica de El fantasma de la ópera
por Hypnos



Carátula de la película Seré sincero desde el comienzo: sentencié esta película desde el minuto 15 de la misma. ¿Y por qué?

Porque para entonces ya había escuchado todas las músicas de la película, que luego vienen a repetirse hasta la saciedad en el resto de las dos horas y veinte; porque había visto que el doblaje era malo y pésimo, no ya por las voces en sí, sino por la forma en que doblaban; porque ya se había desplegado el humor que iba a marcar la película, ese tan soez y tontorrón que puede hacer reír a alguien del s. XIX (si por lo menos fuese el de Wilde...), no, era el del vodevil; porque Schumacher te grita desde el comienzo que sólo le interesa como director la parte en blanco y negro granulado, que el musical para él es un corsé que no entiende, y pone el automático del movimiento de cámara vácuo; porque no había espíritu oscuro en la obra, ¿y qué puede ser un Fantasma sin ese espíritu oscuro?

A partir de entonces me sentí liberado y me dejé engatusar por la dirección artística, por esos decorados tan logrados, por ese cementerio nevado, por esos dominios del fantasma, por esos vestidos tan maravillosos (atención especial al que lleva Christine en el primer viaje a los dominios del fantasma). Y la película avanzaba y el musical se desvelaba...desacertado.

No lo sé, pero para mí, un musical no es un conjunto de escenas en la que los personajes cantan aunque no necesiten hacerlo. Aquí canta todo el mundo y en todo momento, practicamente, con frases tan ridículas como "recibí una carta", "tengo un plan" etc. El concepto de musical que estoy manejando es aquél que necesita y se ve obligado a ampliar el guión basado en el mero diálogo para poder dar respuesta a unos anhelos de los personajes, que no podrían explayarse en meras palabras. En resumidas cuentas: para desgarrarse.
De ahí que en ese aspecto "Moulin rouge!" sea netamente superior, o que, puesos a instrumentalizar el musical en pos de la narrativa, "Chicago" mantenga el interés necesario en un equilibrio maravilloso entre musical y no musical.
Pero este fantasma no lo hace ni lo consigue ni lo intenta, y eso lleva a que sea un tostón plomizo, a que te den ganas de gritar que se dén prisa, porque el espectador no vibra con la música, y eso es lo peor para un musical. Si el sentimiento es desgarrado y la situación lo requiere, ele spectador esperará lo que haga falta, pero para que los actores digan vanalidades haya que esperar a que el tempo y las rimas casen, APAGA LA VELA Y VÁMONOS.


comments powered by Disqus




Más críticas de El fantasma de la ópera

Ver la precrítica
Desarrollado por Dinamo Webs
Creative Commons
Publicado bajo licencia
de Creative Commons