Crítica de la película La demoiselle d'honneur por Hypnos

Cuando lo bueno conocido empieza a aburrir


3/5
15/06/2005

Crítica de La demoiselle d'honneur
por Hypnos



Carátula de la película Últimamente parece que el destiempo es mi premisa, pero confío en que éste se corrija en una semana.

"La dama de honor" la precritiqué y la vi en el pasado Zinemaldi y la pereza me llevó a no escribir la postcrítica nunca. Hace un mes aproximadamente, la película se estrenó en España, y era el momento indicado, pero, una vez más, el destiempo me ha llevado a colgar esta post una vez que su paso por la cartelera es historia.

Chabrol volvía a contar con un guión de Ruth Rendell, y, una vez más, vuelve a envolvernos con una historia de burgueses franceses y asesinato. Otra vez se asoma el clasicismo de las tramas de la admirada Christie y el pulso del legendario Hitchcock. Todo muy bien aderezado con otra dosis más de costumbrismo francés, de ese que tan bien le sale a Chabrol. Porque si las historias del viejo Hitch y la entrañable Agatha no rezumaban la más mínima gota de realidad, los personajes y tramas de Chabrol nos suenan a vecinales, a muy reales. Porque, en definitiva, lo que parece decirnos el viejo Claude es que el asesinato no está tan lejos como parece, ni es absolutamente privativo de unas determinadas capas sociales. Un mensaje de lo más francés, por cierto.

Pero el gran problema que tiene esta película es que viene a ser otra, un cúmulo enorme de "una vez más". Chabrol ha encontrado hace mucho tiempo un estilo en el que siente cómodo, un tipo de guión, un tipo de personajes, y hasta unos actores con los que él sabe que todo le sale bien.

Y es precisamente esta característica la que hace que no pueda disfrutar de una película firmada con mucha elegancia, con unas buenas actuaciones, sobre todo, por parte de la inquietante Laura Smet, y de un guión limpio por mucho que trata de hablar de sentimientos muy cenagosos.

El recuerdo a "La ceremonie", a "Extraños en un tren", a "La flor del mal", y a tantas otras obras de Chabrol, lastra el resultado final de la obra.

Una lástima, señor Chabrol, es usted muy bueno, pero es que, precisamente, uno de los sentimientos humanos de los que tanto le gusta hablar es la facilidad con la que el ser humano se cansa, incluso de aquéllo que le resulta maravilloso.


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