Pero cuando uno se acerca ya a la hora de pelÃcula se encuentra con que la pelÃcula l ha dado todo lo que le tenÃa que dar. Que el detalle del mormón que mientras anda en bici tararea el "main theme", se convierte en esa machacona banda sonora que no saca partido a nadie. Uno se encuentra un poco desorientado con esa pelÃcula en un mes de abril. Y la aparición de los santos no es tan brillante como la primera, a excepción de la de San Pedro y su brillantÃsimo discurso. Da la sensación de que Danny Boyle se ha ido. Sólo encuentra el tono en las escenas más alegóricas, pero en las que intenta transmitir tensión falla.
En el momento en que la pelÃcula se relaja hacen acto de aparición las subtramas más aburridas y trilladas del guión: la novia del padre y el modo en que pueden aprovecharse de ese dinero. Y ahà sà que Boyle bosteza y nos transmite todo su tedio. La pelÃcula afronta su recta final con un anticlimax, que, para rematarlo, se corona con la escena de la madre del protagonista. Una escena terrible que provoca ya el hastÃo hacia la pelÃcula.