Crítica de la película La monja por Iñaki Ortiz

Emociones a flor de piel


1/5
05/11/2005

Crítica de La monja
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película “La monja” es una película que consigue tocar al espectador, provocar emociones, sorprender, engañar. Sí señor.

Primero uno ve la escena con la monja cogiendo del pescuezo a una alumna en un momento muy visual y de mucha fuerza. La película promete. No tardaremos mucho en comprobar que se trata de un hecho completamente aislado: primera sorpresa.

Uno ve el suelo inundado y vuelve a sorprenderse, ¿cómo puede ser que tengan la desfachatez de repetir una vez más una escena que hemos visto ya varias veces últimamente? Esto empieza a repercutir en las emociones. La desilusión, la molestia.

Cuando uno ve a Teté Delgado en camisón siente de nuevo emociones a flor de piel. Que desagradable. Más que la siguiente amputación. Vemos que la moza rubita está siempre en el momento justo, se oyen comentarios acerca de lo gafe que es la chica. Más emociones: carcajada. Oh my god.

Vemos a la monja agarrada al ala del avión. Vergüenza ajena. Se asoma por la ventanilla. Monty Pyton.

Llegamos a España y tenemos a estudiante de cura lamentable (afortunadamente no han querido rizar el rizo y no es parte de la trama). Tenemos un buen rato de aburrimiento absoluto (más emociones).

Nos cuentan que la monja es así por el tema del agua bendita y tal... todo tiene mucha lógica. Vergüenza ajena.

Resumiendo llegamos al final y nos salen con ¡oh! Múltiple personalidad. Emociones: engaño, la película ha roto el mínimo sentido que tenía, ahora pasa a la categoría de absurda además de lamentable. Es decir: vergüenza ajena.

Aplaudo al público de esa sesión, sin ellos no habría sido lo mismo.


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