Crítica de la película Shame por Iñaki Ortiz

Explícita pero contenida


4/5
19/09/2011

Crítica de Shame
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película Lo más evidente de la película es su contenido sexual explícito. Michael Fassbender pasea su miembro por delante de la cámara, y se cepilla a todo quisqui. Verbalmente oímos las principales variedades del porno. Sexo en la ventana, sexo en la calle. Se podría pensar que esta es una película de excesos, explosiva, y sin embargo, resulta de lo más contenida. Nos va dejando sutilmente detalles del pasado, de sus posibles traumas, y muchas palabras duras llegan a nuestra cabeza sin ser mencionadas: abusos, incesto, suicidio... Somos más que nunca espectadores, espectadores puros, vemos lo que está pasando, los síntomas, pero no hay una escena de explosión en la que alguien rememore un mal recuerdo o realice una confesión. Es contenida hasta tal punto que termina con un plano final al estilo de Origen, que nos lleva a los créditos sin saber si caerá o no caerá (el adicto, como el totem). Podría parecer un final abierto, lo es, pero en realidad tiene un significado muy concreto: la adicción siempre estará ahí, el deseo, la necesidad, no importa si la voluntad lo evita, la tentación no desaparece.

El film se sustenta en dos pilares básicos: el enorme trabajo de su protagonista, Michael Fassbender, de un magnetismo animal brutal, parece siempre a punto de estallar, cargado de violencia; y su director Steve McQueen, que se esmera en buscar recursos constantemente, como la luz sobre la cama al mostrar el título, el ingenioso flahsback que va de la cara herida a la cara sana. Agotadores planos secuencias como el del actor corriendo. A mi juicio sobrepasa el límite en la eterna escena de ese horrible versión de New York, New York, aunque incluso ahí está narrando, con esa lágrima del actor.

Por otra parte, el director sale victorioso en dos batallas: la de conseguir una atmósfera nocturna, una ciudad del vicio, con una frialdad patente; y la de buscar la cotidianeidad, casi un Assayas mostrándonos al detalle la conversación con ese camarero pesado, y otros pequeños detalles que van construyendo una imagen real. Aunque quizá aún más importante sea el conseguir un nivel de tensión emocional altísimo, mucho más que el nivel de sexo. Tormentas interiores.

Cine que permite al espectador mirar y escuchar, atender y entender, sin innecesarias explicaciones, asumiendo que el espectador formado del siglo XXI tiene la capacidad de absorber la información sin que haya que dársela a la boca.



Google+

comments powered by Disqus
Shame en festivales: Festival de San Sebastián 2011 , Festival de Venecia 2011




Más críticas de Shame

Ver la precrítica
Desarrollado por Dinamo Webs
Creative Commons
Publicado bajo licencia
de Creative Commons