
Las muñecas rusas me suena más a una continuación necesaria por taquilla y poco talento que una historia que merezca este título tan europeo, y es que este nuevo cine de colaboraciones y situaciones dignas de corto más que de largometraje serio me hacen sospechar acerca de lo vacío de los contenidos a pesar de que parezcan profundizar en situaciones modernas y de primer orden. Son cuadros de estética moderna sin demasiada cocción de colores.
Un ejercicio más de mediocridad.
Esto es una
precrítica.
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