Crítica de la película Resident Evil: Extinción por Romulo

Mala


1/5
21/11/2007

Crítica de Resident Evil: Extinción
por Romulo



Carátula de la película Parece que Resident Evil, en su tercera entrega, ha encantado a algunos de mis compañeros. Encantado, matizo, dentro de la bazofia que todos esperábamos que iba a ser, y que es. Incluso Sherlock, el que peor nota le había dado, resulta de lo más blandito y condescendiente en su crítica.

Comenta Sherlock que la primera era aburrida y que esta no lo es. No sé... A mí me parecen lo mismo, más o menos, pero con una pequeña diferencia: La primera Resident Evil recurría a varias situaciones que también aquí vemos (la de los perros es un claro ejemplo; el apoyo de otra chica dura, allí Michelle Rodriguez, también valdría) pero de tanto en cuanto se tomaba apenas diez segundos de respiro para recrearse en encuadres tan absurdos como preciosistas generalmente centrados en escenarios ilógicos pero bien cuidados, y sobre todo en la estilizada figura de Milla Jovovich.

Aquí no hay eso. Utilizan y abusan de las mismas situaciones que ya fueron explotadas en la primera película (incluso ahora se recurre ¡dos veces! a aquella misma salita-trampa que trocea a sus víctimas en pedacitos romboidales; sin ningún disimulo, ¡exactamente lo mismo!), pero sustituyen aquel rollo estético tan vacío como autocomplaciente por más morralla cañera, más sangre, más acción que, en lugar de conseguir embarullar la mente del espectador y tenerle al menos liado y no aburrido, llega al punto opuesto: acaba por hacer que el espectador se canse, se desinterese (más aún) y mire su reloj tres, cuatro, cinco veces. ¿Y ahora qué?, se pregunta: pájaros zombis, perros zombis, luego vendrán los mosquitos zombis, o los currelas zombis. Qué más dará.

Eso por no hablar del más que previsible malote. A uno no le molesta ya que sea previsible. Antes de que comience su transformación todos sabemos que ese momento llegará, y que acabará convertido en el supermonstruo definitivo al que se enfrentará Milla Jovovich. El problema es que el personaje es tristísimo, lamentable, un villano de tres al cuarto al que sólo con ponerle un rostro algo más potente hubiera bastado para mejorar notablemente. En lugar de eso tienen un mindundi de mandíbula cuadrada.

Al final no sé qué salva la película. Nada. La estética arenosa, de desierto al más puro estilo Mad Max no tiene nada de nuevo. Hemos visto ya bastantes similares. Buenas y malas. Las escenas de acción no tienen interés. No hay ni tan siquiera alguna secuencia suelta a la que agarrarse.

Y teniendo en cuenta la absoluta ausencia de coherencia narrativa, que la guapa de Milla vaya reapareciendo en escenarios que vimos en las películas anteriores de la saga... pues sinceramente me la trae al pairo.

Una tontería para ver, si coincide, mientras terminas con esos papeles del trabajo que te has llevado a casa.




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