Me ha sido inevitable recordar grandes escenas de la pelÃcula original, como la mujer que muere mientras unos cuervos le sacan los ojos y que luego, si no recuerdo mal, es atropellada por un coche. Genial. Seca. Fuerte.
Por cierto que el personaje del fotógrafo no hay por dónde cogerlo. Desde luego se me ocurren decenas de maneras mejores de introducirle un compañero al prota para que vaya a investigar. Muy pobre.
En fin. PodrÃa haber sido un tres alto, bordeando el cuatro, pero al final se ha quedado en un tres normalito.
Una pelÃcula amena en la que, si quieres entrar en el juego de casualidades nostradámicas, te puedes comer unas palomitas bastante a gusto.