Antes de ponerme a escribir esta post me he dado un garbeo por varias páginas y me he cansado de leer que no hay historia, que apenas hay acción, que las batallas apenas están rodadas con grúa y planos amplios, que las actuaciones no son buenas, que los personajes son vacÃos, que es lenta, aburrida, etc.
Yo, sinceramente, no sé qué demonios le pasa a la gente y a sus clichés. Resulta que una pelÃcula histórica debe ser por narices de ritmo ágil y batallas por doquier, que uno no puede utilizar el género histórico para aplicarle un tempo narrativo más pausado y disfrutar de la Historia hecha cine.
Unos son más propensos a aguantar pelÃculas en las que básicamente el argumento es nulo, pero modernas, a adentrarse en toda una reconstrucción histórica.
La pelÃcula es valiente. Es la mayor producción del cine español, pero no ha dado concesión alguna al espectador, y eso es de agradecer. Y la apuesta es más que arriesgada, ya que estamos ante la adaptación de nada más y nada menos que cinco novelas sobre el Capitán en apenas 2 horas y 20. La diversidad de libros ha llevado a que la pelÃcula adolezca de una unidad narrativa, ya que se puede decir que cada trabajo del Capitán Alatriste es, básicamente, una novela.
Lo que realmente me ha apasionado de esta pelÃcula es que el verdadero protagonista de la misma no es Alatriste, sino su tiempo, la España del s. XVII, la del Siglo de las Luces, aquella que conocemos básicamente por la magnificencia de autores de la talla de Quevedo, Góngora o Velázquez. Esta pelÃcula se encarga de darle la vuelta al mito y ver, no ya sólo cómo vivÃa la plebe en aquellos dÃas, sino cómo malvivÃa ese Quevedo.
El problema que se le puede achacar al guión de esta pelÃcula es que hay muchas cosas que da por sentadas, lo cual es muy peligroso en nuestros dÃas, hay muchas cosas que no termina de explicarlas, o que quedan cojas, y que sólo por el conocimiento previo de la Historia en la que transcurren los hechos se pueden colmar dichas lagunas.
En fin, no estoy de acuerdo con quienes sostienen que la pelÃcula no tiene trama: continuamente están sucediendo cosas. Estamos hablando, en definitiva, de la disolución de la preponderancia de España y de su Imperio en el mundo. tenemos intrigas palaciegas, amores, duelos, combates, en fin, no lo entiendo.
Los personajes están finamente trazados y dibujados. Entre Malatesta y Alatriste se trasluce el sentido del honor que tiene cada uno de ellos, pero, a su vez, esta no es una pelÃcula de Hollywood de los años 50, y vemos que dichos personajes, por mucho honor que se intenten arrojar, son tan traperos como el que más. Sólo hay que ver cómo Malatesta y Alatriste, la primera vez que se encuentran son incapaces de pasar primero por la puerta, por miedo a darle la espalda al otro; cómo Alatriste es capaz de disparar a Malatesta cuando está indefenso en la cama.
La pelÃcula nos muestra la camaraderÃa y la canallerÃa entre ellos, Alatriste salvando al Conde, y después cruzando la espada contra él; o cuando mata a su amigo en la bodega del barco. Alatriste se nos presenta como un antihéroe, sÃ, pero, sobre todo, como un hijo de su tiempo. Las relaciones que mantienen con todos sus amigos son tempestuosas aunque parezcan que están ancladas en el más hondo de los aprecios. Incluso Quevedo es capaz de intentar batirse en duelo con su viejo amigo Alatriste, en una época en la que nadie se fiaba de nadie. Una época en la que se sabÃa que sólo los Grandes de España serÃan capaces de sobrevivir. De ahà todas las motivaciones del personaje de Elene Anaya, que sacrifica su verdadero amor por ello, y cómo lke atormenta dicha acción años después.
Vemos las ambiciones de un Conde-Duque de Olivares, y su cerrazón por vencer en Flandes. La misma cerrazón de muchos gobernantes que se afanan en objetivos imposibles, como Hitler o Napoleón.
Vemos la bella historia de amor entre alguien que no es capaz de expresar su amor, y alguien que sólo espera que lo haga por una vez.
La pelÃcula va desperazando su argumento poco a poco, y por ello se le puede tachar de lenta, pero de ahà a decir que no pasa nada y que los personajes son planos y vacÃos hay un largo trecho.
Las actuaciones me han parecido correctas en algunos casos, y buenas en otros. Me quedo con Ariadna Gil y la magnÃfica interpretación en la obra de teatro, con el Gran Echanove, con un Javier Cámara sorprendente, y con un Vigo Mortensen, cuyo habla entre susurros me parece portentosa. Su presencia lo inunda todo.
Más justo me ha parecido Noriega en un papel hecho a su medida; Elena Anaya, a la que le sobra alguna que otra cara de orgasmo; y Unax Ugalde, que es el peor con diferencia. Mal, mal, mal. No da la talla.
La dirección me ha parecido más que correcta, en efecto, las batallas no son gloriosas, porque no deben serlo, sino más bien cutres y patéticas, sobre todo, la última, la que me parece con diferencia la mejor escena de todo el film, con esa música entre lo grotesco y lo pachanguero, y esa resistencia inútil...MARAVILLOSO.
Y me han gustado los duelos, cortos, oscuros, trampeados, en los que uno no sabe quién saldrá victorioso, alejados de los duelos fantasiosos de, por ejemplo, "Piratas del Caribe 2".
Y, por último, reseñar la fotografÃa, que está inmensa, todo un estudio de la luz de los cuadros de Velázquez llevada a una pantalla. ¡Qué maravilla la escena entre MarÃa de Castro y Alatriste, con fondo en negro! No he echado de menos a Aguirresarobe.
Con todo, una pelÃcula comercial, marcadamente europea, perfectamente recreada desde el punto de vista histórico, a la manera en que lo estaba "La reina Margot", que podrÃa haber sido algo más, pero que está claro que no lo ha sido porque no ha querido.
Lo siento, pero mantener mis cinco estrellas requerÃa todo el esfuerzo posible.
Un aplauso.