Crítica de la película Código 46 por Iñaki Ortiz

Romance Genético


4/5
27/04/2005

Crítica de Código 46
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película Un aspecto cada vez más en alza en la ciencia ficción seria es el universo genético y toda su problemática ética. Hemos visto películas muy interesantes como “Gattaca” (aunque con tremendas zonas oscuras en cuanto a pureza de género), y leído libros apasionantes como “Un mundo feliz”, no precisamente nuevo. Cada vez más este tipo de historias desplazan a las viejas historias de exploraciones espaciales como “2001” o a los mundos apocalípticos tipo “mad max”, colocándose a la par de la IA en interés y muchas veces mezclándose con esta última por compartir cuestiones filosóficas de la humanidad del hombre.

Suelen ser historias de control gubernamental llevado al extremo, de vidas grises y prefijadas, de seguridad alienante y cosas por el estilo, y por supuesto siempre como hipérbole de la sociedad que nos rodea. Creo que en esta ocasión se respetan esos puntos clave. La ventaja del tema de la genética y sus consecuencias es la posibilidad de abordar el guión desde un punto de vista menos técnico, menos científico y más ético y más filosófico. Vamos, que un guionista no especializado en el género, como el que tenemos en este caso, Frank Cottrell Boyce (la reciente “Millones”, o la mayoría de las películas de Winterbottom), se puede mover a gusto y contar una historia de amor imposible, de represión social, de inseguridades, de injusticias... Y todo esto sin tener que documentarse en exceso y sin necesitar comprender cuestiones complejas.

He empezado hablando del guionista pero aquí quien manda es el director, a quien acabo de nombrar, Michael Winterbottom, un tipo muy particular. No he tenido ocasión de ver muchas películas suyas pero lo poco que he visto me basta para saber que es alguien con ganas de hacer cine especial, y posiblemente puede quedar fuera del gusto de muchos que busquen cine convencional. Un tipo que, con todo un ciclo propio en el festival de cine, se dedicaba a hacer autostop en las afueras de Donosti y mear en la calle. Muy independiente. También polémico, no hay más que ver su reciente porno + música. En todo caso, a mí de momento me gusta. Le da a todo, y ahora le ha tocado a la fantaciencia (que yo supongo light).

Supongo que el título de la película hará referencia a los 23 pares de cromosomas (46) aunque no lo he confirmado. Diría yo que la película tendrá un regusto a ciencia ficción de los setenta, pero más moderada (pura intuición), como un “THX 1138” light. Supongo que el futuro estará más en los rostros de los personajes que en los efectos especiales. Y supongo que el argumento no resistirá mis exigencias más severas. Aunque también supongo que la disfrutaré como toda pieza medianamente decente de ciencia ficción. Y no creo que venga a ser muy mala cuando Tim Robbins le da su bendición protagonizándola, aunque me espero puntos oscuros.

Al parecer, según me ha comentado un compañero precrítico, uno de los puntos interesantes de la película está en sus diálogos, pues al parecer los personajes hablan una lengua en su mayoría inglés pero con palabras de otros idiomas. Supongo que en la versión doblada esto no será muy interesante.

En todo caso, una de las ofertas más interesantes de la cartelera, y posiblemente por poco tiempo. Mi nota es quizá demasiado optimista, pero me chifla la ciencia ficción, que le vamos a hacer.


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