Crítica de la película Número 23 (The Number 23) por Iñaki Ortiz

Si se esfuerzan un poco saldrá bien


4/5
23/04/2007

Crítica de Número 23 (The Number 23)
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película El tema de hoy es Joel Schumacher, ese gran irregular.

Schumacher es capaz de pasar de uno de los mayores bodrios del cine como es Batman y Robin a, inmediatamente después, rodar esa película impecable que es Asesinato en 8mm. Así, sin despeinarse, antes de alguien pueda sugerir que está en horas bajas te rueda una película que lo desmiente.

Y así, a trompicones avanza toda su carrera. De Un día de Furia o El cliente pasa a Batman Forever. De Tigerland se mete en 9 días, esa película estúpida con Chris Rock, para luego volver a algo tan fresco como La última llamada. La buena noticia es que su anterior película fue un petardo, El fantasma de la ópera, por lo que por pura estadística ahora toca una buena.

¿Se puede hablar de un estilo cuando hablamos de Joel Schumacher? Difícilmente. Si uno compara la sobriedad de El cliente, con el día del orgullo gay que es Batman y Robin, con ese estilo moderno independiente que despliega en Tigerland o con la atmósfera pausada y asfixiante de Asesinato en 8mm, es difícil que encuentre un nexo de unión entre ellas. Con cada película que empieza, el director decide utilizar una forma completamente diferente, posiblemente la que él considera más adecuada para plasmar el guión.

Con Número 23, parece haber buscado un estilo muy visual, muy gráfico, con personajes casi icónicos, caricaturas que le vendrán muy bien para sacar adelante una trama un tanto particular. Y digo particular y no original, pues posiblemente este argumento con tintes lovecraftianos nos suene, no resulte rompedor, pero en todo caso se sale de lo común. El guionista es una incógnita pues esta es su primera obra. Habrá que darle un voto de confianza.

No quiero olvidarme del otro nombre potente de esta película que es el mismísimo Jim Carrey. ¿Qué puedo decir sobre el rey de las muecas? Ni si quiera es nuevo comentar que Carrey alterna de un tiempo a esta parte películas de baja calidad y humor grotesco (Como Dios) con apuestas por películas de calidad como ¡Olvídate de mí! entre otras. Concretamente parece gustarle para sus películas de calidad, guiones curiosos como la nombrada o El show de Truman. Creo que nuevamente este será el caso.

Creo que Carrey y Schumacher se pondrán de acuerdo: esta vez les toca una de las buenas.



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