La ambiguedad de Brossard no tan lejana a nuestra vieja europa es excelente destacando la escena con la mujer y el perro, un hombre lleno de fe pero pocos escrúpulos, su justicia que ha de imperar, la actualidad en forma de ley y una trama gubernamental de adorno para no entrar en comparaciones odiosas.
El asesinato, puede que en este film vuelva a esos asesinatos lejanos en los que pocas balas quedaban tras la ejecución. Acción sin comercio, firmeza de guión y lento caminar, porque a veces las historias tienen que marchar asÃ.