Me gusta la vieja bruja, dejando caer con ella grandes momentos de guión como, llego a mi vida dos veces, una demasiado pronto, la otra, demasiado tarde. Un aplauso. Me gusta el gigante, que se debate en el sorprendente casi caer de nuestra credulidad. Me gusta un final tan esbelto y fluido que no termina por hastiar como habrÃa hecho un tal Spielberg. Me gusta la poesÃa de cuento de sus escenarios, ese pueblo llamado Espectro. Me gusta