Me ha decepcionado que una historia lenta, o por lo menos emotivamente lenta, con un personaje central que lleva el peso de la posibilidad de aburrimiento, acaba de manera tan rápida y fuera de tono al contexto de la pelÃcula en general. Un acontecimiento como darse a conocer como hija no es una triquiñuela que dejar salir a pasos agigantados a capricho, y mucho menos con tintes de belleza, en una pelÃcula que mostraba hasta el momento la crudeza de los momentos mÃnimamente felices.
Ese personaje de Bobby tan entero siempre, incluso cuando no sabe lo que dice, incluso cuando le duele el recuerdo y la soledad, no puede reaccionar de forma que el final feliz se transforme como de la nada en la esencia de una pelÃcula que viaja por más oscuros momentos.
Puedo tolerar la pelÃcula hasta ese momento, tan extraña, propia, vital incluso cuando los personajes tienen que esforzarse por la sin razón de lo que sucede, hasta la niña resulta creÃble cuando roza el momento más delicado de su interpretación, muy tolerable, pero ese final, con miedo, como el personaje que no intuye lo más intuÃble.