Sin embargo debo decir que es mucho más gratificante para mà volver a ver la segunda parte, firmada por Boorman y vapuleada por el público (IMDB: 3,4 frente al 5,5 de la tercera entrega) y que me parece una pelÃcula mágica con un ambiente genial y un miedo únicamente psicológico. Y digo únicamente porque no hay más, el guión es una patraña, pero disfruto con ella. Porque ya nadie puede contemplar los gargajos de la niña del exorcista sin esbozar una sonrisa. Ya no es un tema serio. Ahora hay que echar la casa por la ventana. Viajar al Ãfrica más profundo en sueños y ese tipo de cosas.
A lo que voy: puede haber algo tras esta pelÃcula. Digo puede. Es un riesgo y tenemos pocos boletos... pero puede. Podemos ver una orgÃa visual de la mano del director de “La jungla de cristalâ€, y Storaro (ya comentada su grandeza). Y a eso apuesto, fuera de historias bien hechas o cine serio, quizá pueda disfrutar con la pelÃcula.