Primero, metiendo en la misma coctelera el texto literario de origen y los objetivos comerciales de la cinta. Al batir, la mezcla resultante demuestra que la taquilla pesa mucho (más que dos carretas), y de Asimov queda poco; en esencia: la esencia.
Con esa base y un poco de mozarella (Y APUESTO A QUE NADA MÃS) de los textos originales de YO, ROBOT, lo demás cae por su propio peso: Mucha acción y alguna explosión que otra, y para que el embolao salga lucidito, unos guapos efectos especiales. (Que, cuidado, van a ser lo mejor de la pelÃcula; los entendidos ya anuncian que, fácilmente, pueden llegar a dar lugar a una nueva generación de f/x. Las anteriores generaciones, creo recordar, estuvieron marcadas por MATRIX recientemente, o por TERMINATOR 2 y su uso inteligente del Morphing, en su momento, entre otras.)