La segunda cosa que hace bien Joe Wright es mimar hasta el exceso a Keira Knightley. Ya desde el principio la cámara acaricia suavemente su esbelto cuello para descansar sobre su hombro semidesnudo y de ahÃ, hasta el final no para de buscar su graciosa sonrisa, su mirada a veces afilada, a veces tierna. La cámara retrocede en traveling con ella en primer plano mientras avanza victoriosa en uno de sus primeros enfrentamientos con el protagonista masculino. Y muchos otros ejemplos que avalan que nunca esta chica habÃa estado tan guapa. Por cierto, que nadie se cree que sea la hermana fea... pero esto da igual.
La pelÃcula consigue que historias que no tienen mayor repercusión resulten de lo más interesantes para el espectador que disfruta de ellas. Al menos yo he disfrutado, y en algunos momentos, como el del baile, me ha maravillado.