La pelÃcula lo quiere dar todo, desde robots hasta el paraÃso en el Himalaya, y mostrar mundos llamativos con marcadas inspiraciones. Portaaviones voladores y aviones que bucean. Quizá toda esta ambientación es lo mejor de la pelÃcula. Uno quiere ver paraÃsos perdidos y máquinas imposibles. Con esta idea se podrÃa realizar una gran pelÃcula. Pero no de baratijo. Uno no puede evitar “ver†continuamente a los actores en el estudio, fingiendo que algo se les viene encima, o que miran a un objeto que evidentemente no está. Porque el chroma no es la panacea del cine, sino tan solo una herramienta poderosa para utilizar cuando se debe. Por ello, no deja de haber una barrera abstracta entre los actores y su entorno virtual, que ni el borroso de las imágenes, ni ningún truco pueda disimular. En definitiva, o se está o no se está, y aquà los personajes no están en otro sitio que no sea un estudio. Esto produce un conjunto de planos frÃos, sin corazón ni emoción que no transmite la emoción.