La historia que se nos propone tratando de rescatar a unos perros tiradores atrapados en la antártida, era una de las pocas problemáticas que le quedaban al cine infantil para hacerles sufrir y gozar en las salas.
Lo que puede salvar el film son las imágenes de perros indefensos que hagan más tierno y aguantable un guión forzado incluso para los señores menores de las butacas. No creo que me anime a disfrutarla, o sufrirla.