Aviso para navegantes: no habrá postcrÃtica mÃa de esta pelÃcula. Y no la habrá porque antes me echo una siesta en una cama de clavos que aguantar 1h y 14 minutos de un pastelón indigesto como es esta pelÃcula.
Pero es que no podÃa dejar pasar la oportunidad que me brinda este medio para hacer llegar la repulsión que genera en mà el trailer de esta pelÃcula cada vez que la veo. ¿Estoy siendo demasiado contundente? Para aquellos que sepan de lo que hablo, no.
Un niña pedante, cual precrÃtico en pleno debate, en uno de esos estúpidos concursos de deletreo que tanto practican los americanos. Esto sólo se lo permito a la eficaz Lisa Simpson, que es la única crÃa repelente que tiene interés. Hasta aquà vamos mal. Ahora añadamos algo explosivo a la mezcla: Richard Gere es el bendito padre de la niña, comprensivo, paciente, positivo. Una delicia de hombre. Este actor siempre ha sido lamentable, pero cada vez lo es más. Su única obsesión en cada plano es buscar el gesto más adorable, sensual o dulcemente pÃcaro, según toque. Si buscaban a alguien para rivalizar en empacho con la crÃa, lo han encontrado.
Juliette Binoche (Caché, Mary) de mamá, para azucarar un poco más las cosas.
Atención a la frase comercial de turno (la escribo en inglés, prefiero ni traducirla): Words may define us, but it's love that connects us. ¿Se puede ser más empachoso? Se puede. Se consigue con una música pastelona de ensalzamiento de los sentimientos, unas escenas de familia que dan verdadero repelús y una voz en off de una niña que podrÃa ser utilizada en Guantánamo como método de tortura. ¿Se puede más? Se puede: Richard Gere llorando a moco tendido, continúa la música, quiero que pare.
Para hacerlo un poco menos original si cabe, letras en la imaginación a lo "Una mente maravillosa".
No he hablado de los directores, ni falta que hace, que dos personas tengan que encargarse de esto tiene tela. El guión, basado en la novela de turno.
¿Ves las palabras en tu cabeza? – con voz azucarada de amante madre.
Puag. Hasta el tÃtulo es pésimo.