No nos engañemos, Caramel no es nueva en nada. Lo que pasa es que está muy bien hecha. Con mucha mesura. No es excesiva en nada. No hay drama artificial ni las cosas son especialmente emocionales porque si. Pincelada aquà y pincelada allá, los personajes están perfectamente retratados sin necesidad de gritarte al oÃdo si una es lesbiana o la otra depende demasiado de los hombres. La pelÃcula acaba y no ha pasado gran cosa, pero uno sale con una sonrisa de oreja a oreja y bastante mimoso...