Ahora Polanski recoge el testigo de gente como Carol Reed o David Lean y hace suyo el Oliver Twist de Dickens. Y lo hace suyo, probablemente, con más derecho que nadie. El director de "Chinatown" será, además de responsable, la balanza perfecta que iguale en su justa medida el más familiar enfoque de Dickens (discutiblmente familiar) con la seca oscuridad de concepto y destino del propio Polanski (variante oscuridad).