Rosa y negro es una comedia de Gérard Jugnot y protagonizada por él mismo. A todos nos suena del cine francés, y últimamente sobre todo por el éxito tremendo de Los chicos del coro o esta misma semana con el estreno de El pequeño Nicolás, pero es un actor, director y productor que se mete en todo y por todas partes de manera incansable.
En esta comedia en la que tendrá como contrapunto a Juan Diego (Esperpentos), nos podremos reir de manera sosegada y elegante en una ambientación que rememora la España del siglo XVI con mayúsculas. Uno contra otro en un proceso y evento que quiere ser una muestra de las diferentes formas y maneras de ver el mundo en la época inquisitorial. La verdad es que es una de esas películas sin más que por qué no acercarse a ella. Bien llevada, con sus intenciones claras y su género definido, que merece la contemplación, no es una chorrada aunque se exagere el caer de sus escenas, como en un teatro de la época, que se le va a hacer.