Fui al cine pensando en una gran intepretación de todos los actores y una dirección de acompañamiento, pero me he encontrado con una grata sorpresa: ¡la dirección es magnÃfica!
 Y eso que esta adaptación, por compararla con "Sentido y sensibilidad", considero que parte con desventaja, principalmente, porque el texto original de aquélla es superior al de "Orgullo y prejuicio".
 Pero el primerizo Wright se esfuerza por contarla de una manera muy cinematográfica, alejándose de cualquier escenificación teatral, con una casa de los Bennet que parece más bien un laberinto, y con un virtuosismo a la hora de mover la cámara y de retratar las fiestas, de notable alto.
 Como muestra, la escena inicial en la que se nos presenta en un complicado plano-secuencia a toda la familia Bennet. A la protagonista, Lizzy, leyendo un libro, paseando, que es lo que le gusta hacer, a las dos alocadas hermanas menores, a la hermana taciturna que mete horas delante del piano...en fin, a todos.
 Reiterándome, la dirección, con muchÃsimos desenfoques y enfoques, y primerÃsimos planos, nos traslada a un mundo en el que no todo lo constituye el texto ágil e ingenioso, que, en ocasiones, es difÃcil de desbrozar al vuelo. Las miradas, los gestos, un reto para los actores, entre los que destaca, con luz propia, Keira Knightley, que, en ocasiones, evoca a la grandÃsima Audrey Hepburn. Está de bandera.
 Una pelÃcula que se ve y disfruta con sumo deleite, con esa sonrisa a la que me referÃa al salir del cine, sabiendo que se ha visto una buena pelÃcula. Lástima que el texto, o la adaptación, haya hecho que una media hora (desde que el prometido de la hermana mayor de Elizabeth hasta que se descubre la verdadera personalidad de Ransey), el tono general descienda y descubramos que, en definitiva, vamos a ver lo de siempre.
 Notable. De aplauso.