Hermanos Oligor... Todo un desafÃo para el precrÃtico en su definición más pura: aquel que precritica una pelÃcula. ¿Cómo precriticar una pelÃcula que llega tan silenciosa, sobre todo tan desconocida? Y para dificultar aún más la labor del precrÃtico, Hermanos Oligor es un documental.
Esto, claro, es lo lógico -lo contrario serÃa un error; hablamos de un formato audiovisual- pero nos lleva a entender que quizá el sentido total de esa historia tan peculiar sea poco adecuado para un trabajo documental. Evidentemente puedo estar equivocado, pero la única posibilidad que se me ocurre para que asà sea es que López Lloret haya dado con alguna fórmula igualmente peculiar para engarzar su discurso con el testimonio de los protagonistas.
Complicado será. Igual, o más, que encontrarla en alguna de las salas de cine de la ciudad en la que vives.