El caso es que la pelÃcula nos cuenta una historia que ya conocemos. De hecho era inevitable ver que el protagonista tiene alucinaciones y amigos imaginarios, ¿acaso no le pasa lo mismo a Edward Norton en “El club de la lucha†por tener insomnio precisamente? Todo muy trillado. A favor del guionista hay que decir que es consciente de ello. O al menos eso parece por su decisión de no ocultar demasiado lo que sucede. No pretende engañar a nadie y eso en parte se agradece hoy en dÃa. El problema es que el argumento se queda corto de fuerza por el hecho de la anticipación que sufre el espectador frente al desarrollo de los hechos. Nuevamente esto aumenta su solidez pero hace que la pelÃcula no despunte. Vamos, un tres estrellas clavado.
En su favor, las interpretaciones, especialmente la de Christian Bale, que hace algo más que adelgazar monstruosamente. Este chico vale, por Dios, reconózcanle y que deje de hacer barbaridades con su cuerpo. Ya le veremos que tal como Batman.