La verdad es que la pelÃcula tiene varios puntos flacos. Quizá el más grave es su tono Cosmopolitan, con esa trama base de la búsqueda del orgasmo y con algunas conversaciones tópicas. Lo bueno, en este sentido es que los propios personajes en determinado momento de la pelÃcula se rÃen de ese mismo concepto.
No nos andemos con rodeos: la pelÃcula es porno. Cuando un tÃo se corre sobre su propia cara o cuando otro le entona al culo de su compañero de trÃo el himno nacional, yo lo llamo porno. Bien, sea. No me parece demasiado sexy la pelÃcula, quizá porque tres pollas en el mismo plano me empachan. Gran parte del sexo que se ve en la pelÃcula es homosexual. Para quien lo disfrute. Por lo demás, mucha carne y no demasiado interés.
La pelÃcula es además un tÃpico género independiente. No deja que un género se coma al otro y lo cierto es que ambos cohabitan con facilidad. Por supuesto las formas son del segundo: zoom desbocado en su comienzo, música melódica, agradable. Personajes melancólicos y los inevitables intentos de suicidio.
Está claro que no es fácil encontrar buenos actores dispuestos a hacer según que cosas. Sin duda esta conjunción de cine serio y sexual tiene un mérito muy considerable. La pelÃcula entretiene y cuenta con momentos bellos e imaginativos. Personajes interesantes, con interior. También hay más de un momento más bien ridÃculo.
Para el listón que le habÃa impuesto resulta más bien decepcionante. Como curiosidad no está nada mal. Vale la pena verla.