Es posible que esta pelÃcula les suene a aquellos que tienen mucha memoria. Y digo esto porque fue una de las cuatro contrincantes que tuvo "Mar adentro" en la categorÃa de mejor pelÃcula de habla no inglesa de los Óscars de 2005. Su inclusión fue una sorpresa absoluta, aunque nunca se la contó como rival, y estuvo un peldaño por debajo de "El hundimiento" y de "Los chicos del coro".
Con mucho retraso esa pelÃcula ha acabado presentándose entre nosotros, aunque serán afortunados aquellos que tengan la posibilidad de verla en su ciudad o pueblo.
Titulo esta precrÃtica curiosidad nórdica, no por el hecho de que sea nórdica, sino por su temática, su enfoque y su género.
El cine nórdico siempre lo he categorizado como de grandes tragedias, de dramas duros y secos a la manera de "Börn" o de "Sonner".
Si hay alguien que no se anime con las nórdicas por este motivo, puede respirar tranquilo y le invito a ver esta pelÃcula, que respirará humanidad y romanticismo en un contexto que muchas veces rozará el musical. Pues sÃ, una extrañeza para esas frÃas gentes.
Kay Pollak es el director de esta pelÃcula. Pollak es un atÃpico director que ronda ya los 70 años, y que en su carrera apenas ha dirigido 4 largos, habiendo estado con dos de ellos en la Berlinale, sin ningún éxito, y en el Festival de Moscú, allá por 1977, con igual resultado.
La edad y lo poco prolijo de su filmografÃa me alertan sobre un peligro evidente: el anacronismo.
No me extrañarÃa nada que esta pelÃcula acabe pecando de ñoñerÃa y de un desfase anacrónico en la relación con respecto a los espectadores que se animen a darle un voto de confianza en las salas de cine.
El cine es una industria, y muchos son los ejemplos de intelectuales que lo utilizan como mero vehÃculo para exponer sus ideas o filosofÃas más o menos acertadas sobre la vida, pero lo que no se puede tolerar es que se desconozcan las reglas de esta industria y que se interpongan las metas personales por encima de un público que se merece un respeto, como juez que aplica e interpreta las normas de esa industria.Â