Al fin me movilicé para ver de primera mano las aventuras del mono más famoso de toda la Historia, con el permiso de Copito de Nieve.
Está claro que la pelÃcula consta de tres actos, partes o como toque llamárseles en estos tiempos de postpostmodernismo. A mi entender, lo mejor de la pelÃcula está contenido en los primeros cinco minutos de la misma. La forma rumbosa en que está montado, la música, la agilidad narrativa, la economÃa de medios, lo acertado, y lo bien que con poco te muestra el contexto: USA en los años 30, la Gran Depresión. Lástima que Peter Jackson no haya sabido mantener esas premisas durante las otra 3 horas.
Sinceramente, la primera hora es de agradecer, sobre todo en una pelÃcula de palomitas como es ésta, nunca debemos perder esta perspectiva. El inteno del bueno de Peter por querer mantenerse reposado y calmo, incluir pequeños detalles, centrarse en crear unos personajes y demás, es bien recibido. Pero como he dicho, en un contexto de aroma a maÃz, porque en cualqueir otra pelÃcula verÃamos con claridad cómo ese desarrollo inicial es pretendidamente lento, los personajes está construÃdos a base de mecanismos de cine de género y demás estereotipos. Me pareció sumamente terrible la presentación del personaje de Naomi Watts al equipo técnico con error incluÃdo con el personaje de Brody.
Indudablemente, lo que ha buscado Jackson es imprimir a la pelÃcula de un ambiente propio de las pelÃculas de los 30, y lo consigue, pero es que tampoco es fiel a ello, porque cuando quiere y se aburre rompe esa misma regla, con lo que ya no le cabe la excusa artÃstica y lo que se desvela es una dejadez. Lo mismo puede predicarse del papel del galán, del del propio Brody, o del caricaturesco papel de Jack Black.
Uno se queda convencido con que lo que realmente le interesaba a Jackson aún no habÃa llegado, él querÃa rodar la hora de la Isla y el final, sobre todo, el final trágico orquestado a través de la épica que le llevó al estrellato en Hollywood, esa cámara lenta, y esas voces blancas...
Y llegamos a la Isla y ahà tenemos un batiburrillo de ideas y remakes del propio Jackson y de su aclamada TrilogÃa del Anillo. Sus planos cenitales, el fuego que escupen las murallas, la música incluso, los aborÃgenes "urujais" a los que se referÃa Beiger en su postcrÃtica. Está claro que es un espectáculo visual que uno ve con gran placidez a la espera de la primera aparición de Kong.
Pero a partir de ahà la pelÃcula se desata y entra en una espiral de acción sin descanso. Se parece al montaje paralelo de "Las dos torres" con Barbol y el abismo de Helm. En esta ocasión tenemos a la relación entre Watts y Kong, entrañable y demás, y, por el otro lado, las múltiples andanzas y peligros de sus rescatadores por la isla.
En fin, una serie de escenas de vértigo que presentan el siguiente esquema: peligro mortal, no hay escape, salvación en el último momento.
La primera vez se tolera, la quinta vez cansa ya un poco.
Y ni qué decir tiene que Jackson intenta hacer cosas que no se pueden hacer en la actualidad: la escena del encierro con los dinosaurios resulta patéticamente artificial y mala desde el punto de vista de los FXs. La avaricia rompe el saco.
Y, tras un fundido en negro, nos hallamos ya en Nueva York, ¿alguien más se pregunta cómo han conseguido llevar a Kong hasta allÃ? Estamos en la parte conocida, y, lo cierto, es que se hace ya un poco pesada. Entre otras cosas porque no termina de estar bien contada y se juega a lo tramposo con la doble de Watts, porque el personaje de Brody ya no pinta nada, pero nos lo regalan con escena de persecución en coche incluÃda,y porque ya nos sabemos cómo le gusta a Jackson crear épica. Pero, quizá, lo peor de todo sea esa frase final tan patética que suelta el personaje de Jack Black: no lo mataron los aviones, fue la belleza lo que lo mató. En fin, más o menos.
TERRIBLE, y lo peor de todo es que este tipo de injertos se repite durante todo el film, como las referencias a "El corazón de las tinieblas", la voz en off del personaje del señor Ellis al llegar a la isla, sus proféticas aseveraciones...
En algún momento me planteé "algo tendrá el agua cuando la bendicen", pero mucho me temo que lo que tiene es un gran MARKETING.
Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.
comments powered by