Estamos ante otro de esos superproductos con ansias megataquilleras fabricados en el Hollywood del TÃo Dólar. Hay mucho dinero aquà metido, y los productores habrán estado muy encima para que la pelÃcula no se salga ni un milÃmetro de las premisas más estrictas, de la lÃnea requerida para que sea una pelÃcula cien por cien de palomitas.
Hay mucho dinero. Por eso tienen una estrella del cine comercial al frente del plantel: el verborreico Will Smith. Y, dándole órdenes, un director sin demasiado currÃculo cinematográfico; el clásico realizador llegado del mundo del videoclip. En este caso, un tal Francis Lawrence.
A Will Smith el papel le viene que ni pintado, y de momento yo saco esas mismas esperanzas del fondo y las planto arriba del todo, bien a la vista. Espero no tener que sacarlas definitivamente del cubo para tirarlas a otro: el de la basura.