
El tÃtulo de la pelÃcula ya deja entrever que se trata de una pelÃcula simple: una historia de violencia. Ni más ni menos.
La historia es sencilla, la moraleja también... pero no por eso deja de ser cine Cronenberg. Hay Cronenberg en el ritmo de la pelÃcula (que ha desesperado al resto de los espectadores de la sala, por cierto). Hay Cronenberg también en esa violencia de la historia de violencia.
Qué maravillosa es la sangre... filmada por Cronenberg. La sangre salpicando el rostro del asesino es una escena rodada mil veces, pero Cronenberg consigue que siga disfrutando con ella.
Qué enfermo es el sexo... filmado por Cronenberg. Desde luego ésta pelÃcula no tiene escenas de sexo explÃcitamente enfermas, como muchas de sus otras obras (Crash, Videodrome, Salieron de dentro de..., etc.) pero su forma de rodarlas también es especial y propia. Existe siempre esa atracción fatal entre los amantes, ese deseo irrefrenable y esa pasión. Además el sexo, en las pelÃculas de Cronenberg, siempre hace daño. Ya sea esa sutÃl llaga en la espalda en la mujer de Mortenssen, o ya sea la polla sobaquera de Rabia.
Detrás de ésta pelÃcula siguen las mismas obsesiones del Cronenberg de siempre... pero éste es un Cronenberg en otra edad, en otra etapa... ¿más adulta? Yo no dirÃa que Videodrome o Crash no sean precÃsamente adultas, pero sà que podrÃamos decir que el chico está más tranquilo.
En definitiva, un gustazo de pelÃcula. Imagino que decepcionará tanto al que busque cosas especialmente raras como al que espere trama enrevesada y profunda. No lo sé. A mi me ha encantado.
Creo que ésta tercera etapa de Cronenberg puede alumbrar muy buenas pelÃculas. Espero que sea asÃ.
Saludos.
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