Poco que añadir respecto al personaje principal: es de largo lo mejor de la pelÃcula. Su doble concepción, su oscuridad, su tranquilidad... SÃ, me ha gustado mucho esa tranquilidad, casi dirÃa que parsimonia. Hubiera sido fácil mostrar a un tipo atormentado hasta la extremo, gritón, descompuesto, que se enfrenta a berridos con ese otro yo sarcástico y aficionado a la carcajada... Pero no, Evans muestra el poso y la sabidurÃa suficiente para mostrar a dos partes de un mismo ser que, al final, se parecen mucho más de lo que quisieran, que comulgan y que rÃen al unÃsono, pausados, reflexivos y conscientes de su problema. Un personaje profundo, bien trazado, elegante. Todo un hallazgo.
Al final, la pelÃcula se resiente por una serie de tramas que tiene que resolver, varias lÃneas narrativas de puro relleno y un enorme personaje protagonista que tiene que enfrentarse al simple desenlace de intriga y sorpresa que los guionistas le han deparado.
Por el camino queda esa interesante reflexión, ese miedo inevitable, no ya al "no puedo dejar de matar" si no a la certeza de que ella, su hija, sufrirá ese mismo mal. Dilemas muy bien tratados gracias al gran acierto de duplicar a Mr Brooks en esos dos actores tan diferentes: Costner y Hurt. De enfrentarlos en sosegados diálogos. Fantástica la escena en que uno abraza al otro, lloroso, descompuesto, a punto de venirse abajo.