Me parece muy bien que las grandes estrellas se atrevan a unirse a proyectos combativos, diferentes. Aquà están, por ejemplo, Antonio Banderas o Juan Diego Botto, al que ya hemos visto en más de una ocasión en proyectos de este tipo (ahora recuerdo Pasos de baile, por ejemplo). Pero yo tengo confianza en ver a un buen Brad Pitt en Babel (y una vez visto, incluso por encima de lo esperado), y ninguna en cambio en aguantar a una insoportablemente mediocre Jennifer Lopez pretendiendo hacerme creer o hacerme sentir. ¡Buf!
Al director, Gregory Nava, le intuyo al volante de un coche demasiado grande. Él que solo ha conducido un par de cochecitos diesel de momento (cositas como Mi familia), ha querido sentirse seguro a los mandos de una nave más grandota y el accidente es inevitable.
Atrocidades como las de Ciudad Juarez merecen una y mil denuncias, y nunca serán suficientes mientras no haya una solución activa, directa y sobre todo efectiva. Pero aquà hablamos de cine y como tal... lo dicho.